miércoles, 12 de marzo de 2008

Lady Sisiak & Seres dormidos VII

-Te digo que la niña se viene conmigo ¿Qué te has creído? Es mi nieta, mi nieta- subrayó- y por nada del mundo voy a dejar que acabe siendo una cualquiera como mi hija, una don nadie como tú- sentada, movía ágilmente sus flácidos brazos, provocando un irregular tintineo con sus innumerables pulseras; era el fantasma de una época que apenas alcanzó el esplendor, militante de una extraña ideología que jamás puso en práctica por las desavenencias de la vida.

-Muy bien señora, haga usted lo que quiera, pero ya sabe que a Aidé yo nunca le puse la mano encima- de pie, mirando tras las ventana como comenzaban a caer las primera hojas del otoño, de los árboles que como él se estaban quedando marchitos porque había concluido su racha de buena suerte, dándole la espalda a la anciana.

-Pero sí a mi hija desgraciado, pero sí a mi hija…- se giró alterado, los brotes de violencia divagaban por su propia sangre, una enfermedad hereditaria quizá, un punto más en el eslabón tal vez…

-Mire Ángela, yo no sé qué mindangas le habrá ido contando su hija de mí, pero algo claro voy a dejar –tomó aire y las palabras brotaron solas- puedo tener mis momentos buenos y mis momentos malos, como cualquier ser humano, puedo beber y hacer mil cosas más con mi cuerpo, que para eso es mío y puedo hacer con él lo que quiero ¿Estamos? Un niño es un niño, es inocencia pura y dura, no se le puede ni debe pegar, ni una cachetada, ni un azote… porque no. Yo he hecho lo que he podido, todo lo que ha estado en mi mano, fíjese como narices me he quedado, fíjese, sin un duro por la puta de… ¡Arruinado! Y ya que soy sincero, sí joder, claro que me las quería quitar de encima, por ser una carga, un gasto, un agobio.- el discurso con ésa brillante coherencia empezaba a verse manchado, a pesar de ello, era impropio de él- La pequeña ni si quiera era mía ostia, Aidé es mi tesoro, mi nena, mi ojito derecho, pero no puedo hacerme cargo de ella, no puedo, no sé… -un ojito derecho, una nena cada vez que no encontraba fémina a quien poseer, cada vez que regresaba al hogar abducido por su propia mente sórdida y putrefacta, que bien aprovechándose del sueño de la criatura, se sentaba a su vera en la cama, bajándose los pantalones, masturbándose con alevosía, eyaculando en su cara o en las sábanas, en silencio, haciendo el menor ruido posible para que ella no despertara de aquel profundo sueño que él mismo provocaba, introduciendo hipnóticos en la cena, y así poder aprovecharse de ella…

-Víctor no te vendas, al pan, pan y al vino, vino- intervino dando golpecitos con su sortija de viuda en la mesa- los dos sois unos impresentables, os puede más la fiesta y el cachondeo que el amor hacia vuestras hijas ¡Ya os lo dije cuando no queríais ir a Londres! Que eráis muy jóvenes, que no teníais cabeza, nada… estabais yendo los dos por el mal camino ¡Si las cosas aquí no hubiesen sido de esa manera!... Tenéis criaturas y os creéis que es un juego, ya os podéis llevar a matar, pero teníais que haber seguido juntos por el bien de ellas, hasta que fueran mayores y conscientes, no teniendo que ver nada…

-Y no lo han visto Ángela, te lo juro- dicen que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad, pero siempre está no excepción que confirma la regla.

-Mira, yo qué se que habrá pasado entre mi hija y tú, pero esos morados a la niña no se los hace el aire- pausó, meditó- esto es interminable, me voy y ella se viene conmigo, llámame si quieres verla, haz lo que quieras, pero mi nieta no puede seguir viviendo así.

El plan, relativamente había salido como él esperaba, verdad era todo aquello que decía la anciana, era un irresponsable, ¿Pero qué hacer cuando con diecisiete años se tiene una criatura? La vida tampoco le había sido fácil, pero por fin se vio descansando de una carga que nunca quiso, pese a haberla buscado.

Por otro lado, tal vez el hada madrina de Aidé, no sólo intervenía en sueños, si no también en la vida real; pasando a ser las madrugadas tranquilas no esperaba con temor la llegada de su madre, tampoco las extrañas caricias de Víctor, no tenía que estar pendiente de los llantos de Estela, dormía sobre sábanas limpias escuchando la música clásica que sintonizaba en la radio Ángela; todas las mañanas, despertaba con sosiego, sin nervios por buscar la ropa limpia, por poner la lavadora, por fregar los cacharros… ahora, era con pausa para disfrutar de un desayuno que había sido preparado sólo para ella, a ella como niña de siete años que era.

4 comentarios:

*LaDy SiSiaK* dijo...

me picaba el culo por colgar otro más, aunque me ha parecido algo cutre el que cuelgue dos seguidos sin que nadie haya publicado entremedias, luego dirán que estoy x todos laus o vete a saber...

Me han llegado críticas absurdas sobre la novela, por favor, si juzgáis, leer antes todos los post con el mismo nombre, y no, NO ES AUTOBIOGRAFICA.

Besos de perra promiscua, a tener un buen día infames!!!

María (Luna) dijo...

Pues no hagas mucho caso, la verdad.

Cuelga todos los que quieras, cuando quieras, como quieras y por que tú quieras.

Es así y sino le gusta a alguno que lea otra cosa, ¿ no te jode?...Además escribes bien ua cosa es que el contenido no les guste.

Cuando acabes todos se puede hacer un libro de cuentos modernos.

¿Verdad?

María (Luna) dijo...

Y yo es que ayer no pude estar en casa , ni ppublicar ni nada...Y el rato que estuve era para dormir.

Zzzz,,,Zzzzz

Hay mucha gente enfadada que no quier publicar, por no sé que...Se me olvido, pero no es con nosotras.

Anónimo dijo...

Maria eres imbecil....