martes, 29 de enero de 2008

Enredando

Por fin puedo hacer un paréntesis tras el draconiano examen en el que te preguntan cuestiones tan imprescindibles como variedades diatópicas del español, que a ver si eso no es vital para ir al mercado a comprar los mejores ajos de la cosecha. Ah!, no que eso eran los dialectos del español, que tiene razón mi amiga Jessi, la he pifiado una vez más.

Para descontaminar el disco duro personal de tanta información vírico patógena decido auparme a la moto y enfilar la A-7 dirección Fuengirola para asomarme al Mediterráneo, siquiera sea de refilón, lo mejor será darse una pasada por el puerto pesquero, enredarse entre la brisa mientras los marineros remiendan sus artes y quedarse allí, ahora anclado con la vista saturada de luz y la tripa curada de pescaíto y cerveza, los romanos grandes gastrósofos (gastrónomos - pensadores) ya decían que para tratar de temas celestiales lo ideal era hacerlo sin apetito alguno, coincido plenamente con ellos.

Lo idílico no suele prolongarse mucho, así pues mañana vuelta a la besana, a seguir bregando con apuntes punzantes como aulagas en los dividendos colgantes a punto de colapsar el caprichoso Ibex 35 que trae al pairo a muchos millones de españoles, al mismo tiempo que preocupa a los españoles de millones. Todo es cuestión de matemáticas.

Lo dicho sufrida audiencia, que no dispongo de agenda para prodigarme lo que quisiera en tan grata compañía.

1 comentario:

María (Luna) dijo...

Sigue estudiando que eso es lo importante...Al menos eso es lo que creemos ¿No?.

No te preocupes abrá mucho tiempo para seguir.