lunes, 14 de abril de 2008

Me llaman Burn

Ando perdido en esta ciudad, Madrid. Madrid tierra de oportunidades y de escasez de sonrisas.

Llegué un lunes como hoy, para intentar encontrar un trabajo digno, pero lo único que he conseguido es ser portero de discoteca. Nunca me quejo de mi sueldo pero sí del tipo de trabajo absurdo y mediocre que he de realizar durante cuatro largas noches.

Mi trabajo como todo el mundo sabe, consiste en la seguridad del local, por ello he tenido ya varias bajas por heridas considerables. Incluso alguna vez, no he tenido más remedio que repartir por doquier algún que otro puñetazo. Mientras tanto estoy estudiando empresariales, solo me quedan dos año por acabar, estoy solo a un paso de ser millonario. Si, siempre he sido bastante positivo y sé que lo conseguiré.

Hace tiempo cuando entre de portero en un casino, decidí que mi empresa se basaría en el ocio, es lo que más dinero deja sin duda y es lo que en realidad quiero hacer, aunque es duro y hay que dar todo el tiempo del mundo si lo que quieres es que te vaya medianamente bien.

La peor parte de ser portero, me la lleve un sábado. Un día un tipo con navaja se emprendió a cuchilladas conmigo, una me rozo el costado izquierdo y otra la pare con la mano, no me ha creado mas secuela que una cicatriz en la palma, lo curioso es que aún teniendo cicatriz han vuelto a resurgir mis líneas de la mano, aunque a penas son inteligibles. La cuestión de que este tipo decidió marcarme de por vida aún no lo sé, dicen mis compañeros que quizás me confundiera con un portero que había anterior a mi. Supongo que en el juicio todo saldrá a la luz pero aún no sé ha celebrado.

Este chico de unos 22 años era ecuatoriano, bastante robusto, si, recuerdo que tenía una camiseta roja, unos hiper-vaqueros anchos y una gorra azul marina. La gorra quedo allí tendida en el suelo, pisoteada, sucia, como si fuera un papel más en la ennegrecida acera, o un flayer de esos que reparten para captar clientes.

Por todo esto y muchos más hechos que me han acontecido hasta el momento, ando a la retaguardia cuando hago mi labor por la noche y no perdono ni una. A veces solo trata uno de sobrevivir, otras me da tiempo a conocer chicas, persuadirlas y llevármelas a la cama. Esa es la mejor parte sin duda de estas noches madrileñas que me traen de cabeza.
Ando perdido, perdido en este mundo dispar, sino es por las mujeres creo que mandaría todo a la mierda.

3 comentarios:

RoRi dijo...

Si pues mira lo que hacen otros porteros, el de Gerona salio libre

*LaDy SiSiaK* dijo...

... esto es un relato de un portero y sopecho que irá por partes Rori... no creo que sea akí el lugar indicado para remover mierda...

María (Luna) dijo...

Yo creo que tiene razón Lady